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24/5/12

Hermanos

La abuela tiene dos hijos. Uno es vuestro padre y otro vuestro tío. Como vosotros: dos. Y parece que no son del mismo padre y madre. Como vosotros.

Pablo es nobleza pura, Jorge ladino. Pablo piensa dos veces lo que va a hacer, Jorge se lanza al abismo sin medir las consecuencias. Pablo es tímido, Jorge un lanzado. Ambos adorables y divertidos. Y buenos, como mis hijos.

No se como seréis cuando lleguéis a mayores (uff, como suena esa palabra). Mayor se supone que es la abuela y os juro que todavía tiene dudas sobre muchas cosas.

El caso es que los abuelos educaron igual a vuestro padre y a vuestro tío. Estudiaron en los mismos coles, tuvieron las mismas oportunidades, vivieron en la misma ciudad, en la misma familia, las mismas circunstancias.....y, mira tú, es que ni se parecen. Vamos que, porque tienen el mismo apellido, si no nadie pensaría que son hermanos.

Oye, es que no pegan ni con cola. Ya se veía venir desde pequeños: vuestro tío de ciencias, vuestro padre de letras. Vuestro tío pegado al ordenata, vuestro padre pegado a la tele. El tío, deportes, los imprescindibles; vuestro padre en el equipo de fútbol (algún día os hablaré de deportes de alto riesgo en la adolescencia como el fútbol, cada fin de semana una lesión).El tío carnavalero, vuestro padre en plan tranquilo, lo de salir de noche le iba poco. Vuestro padre dormilón, el tío tipo vampiro. A vuestro padre los libros de Historia, a vuestro tío los libros de Economía.

Vuestro tío Médico, vuestro padre Abogado.

Y ahora, que les ha tocado la mala racha, esta crisis que nos está dejando a todos ojipláticos, cada uno protestando a su manera. Vuestro tío en plan revolucionario, digamos a la izquierda del sistema.



 

Y vuestro padre en plan reformista, digamos a la derecha del sistema.



Y vuestra abuela, que ya es mayor y vivió otras crisis y otras protestas, alucinando en colores. Y pensando, en sus largas noches de soledad e insomnio, si hizo algo mal porque ni está de acuerdo con uno ni con el otro. Digamos que está en el centro de los dos.

A veces la abuela cree que tiene un problema de doble personalidad y que ha inculcado cada una de ellas en uno de sus hijos.

Eso o que, a pesar de mi influencia, piensan por ellos mismos. Porque si no, no tiene explicación.

9/5/12

Ciudades pequeñas: Segovia

Viajáis con frecuencia a Segovia, cuna de la abuela, y me alegro. Vuestros padres descansan y vosotros tenéis la oportunidad de jugar un poco menos axfisiados por la contaminación y un mucho mas libres. Porque esa es la gran ventaja de las ciudades pequeñas frente a las grandes urbes como Madrid. Que todo es mas relajado, mas tranquilo y mucho mucho mas libre.
Y eso que también las ciudades pequeñas han cambiado una barbaridad con esta época de grandes dispendios que, durante algunos años, hemos "disfrutado" en este nuestro país sin pensar en lo que se nos venía encima por vivir como nuevos ricos sin serlo.
Yo tengo una idea lejana y relajante de mi ciudad. Cuando muy pequeña recuerdo ir a los Jardinillos de San Roque a jugar por las tardes.Nos llevaba mi madre o la chica, que antes no hacía falta ser pudiente para tener ayuda en casa, y jugábamos a la comba o a la semana con otros niños. Entonces no había ni televisión, cosa que os resultará impensable. Tan impensable como a mí me lo parecía en esa época imaginar que mi abuela iba en coche de caballos cuando era pequeña. Es lo que tiene el progreso.
Recuerdo también que en los Jardinillos no había caballitos como ahora. Eso solamente lo había en Ferias, y me viene a la memoria una especie de biblioteca ambulante que consistía en una señora con una caja llena de cuentos que te prestaba durante el rato que estabas allí. Asi que además de jugar a la comba, cuando nos cansábamos, pedíamos un cuento y lo leíamos en alto entre todos.
Vosotros ahora, cuando vais de finde, encontráis una ciudad que parece un parque temático. Siempre hay alguna actividad interesante: Titirimundi, Folk Segovia, Visitas guiadas......pero sigue siendo esa ciudad pequeña y relajante que yo recuerdo. Y podéis correr sin peligro por la Calle Real, y papá os lleva a pasar la tarde al Alcazar para que veáis como eran los caballeros de verdad y como vivían, para que no penséis que los jedais de la guerra de las galaxias son los auténticos y sepáis que siempre habrá caballeros porque siempre habrá estrellas de la muerte/dragones que combatir.
Luego te ibas haciendo mayor (eso es lo que te creías) y entonces la ciudad empezaba a ser tan pequeña para tí que te ahogaba. Y el sueño era irse a estudiar fuera, a una ciudad grande, donde suponías había muchos mas chicos para ligar y muchas mas cosas que hacer que no fuera sentarse en el jardín de los Zuloaga o en el atrio de San Martín a comer pipas y tocar la guitarra cantando canciones, entonces protesta,como las de Bob Dylan o las de Serrat o Pablo Guerrero por poner un ejemplo.
Y se te hacía pequeña y aburrida la Calle Real, y el Alcázar te parecía una ilustración de Walt Disney y no entendías como podía haber gente que viniera a ver tu ciudad que era un rollo y que no era antigua, es que era "vieja".
La abuela marchó de su ciudad muy joven y encantada. Y con el tiempo descubrió que las ciudades grandes no son para vivir. Toda la vida soñando con Madrid y ahora, cada día que pasa allí, está deseando irse. Y ni os cuento cuando le toca México DF, que esa si que es grande.
Las grandes ciudades tienen muchas oportunidades pero....¡son tan incómodas!. Si no quedas con antelación no ves a nadie conocido y para cualquier cosa tardas media hora en llegar. Cronometrado:da lo mismo ir a veros que ir al Museo del Prado o al teatro. Siempre mínimo media hora.
En ciudades pequeñas como Segovia te da tiempo a trabajar, tomar un chato y volver a casa a comer ¡en una mañana!. Y andando. Y vas por la calle saludando a la gente y si no te ven en una semana incluso se preocupan por tí, aunque no seas muy amigo. ¡Increíble!. En Madrid te puedes morir en casa y nadie te echa de menos.
Así que me alegra que os lleven mucho a Segovia. Porque vosotros, que ya vivís en una gran ciudad, probablemente apreciaréis mucho mas que la abuela en su momento las grandes ventajas que, todavía, permanecen inalterables a pesar del tiempo en las ciudades pequeñas como Segovia.