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22/1/11

Conocer para opinar

Estos días pasados he ido con la bis al ballet. Le encantó (aunque todo el tiempo decía que lo había visto muchas veces) y a vuestra abuela también.

Confío en poder llevaros alguna vez. No es obligatorio que a uno le guste el ballet o la ópera o la música clásica, solo faltaba, pero sí es obligatorio saber de que van para poder opinar, como todo en la vida. No hay libertad si no hay facultad de elegir y para ello hay que conocer las distintas opciones. Así que voy a explicaros este ballet antes de llevaros a verle y luego, una vez visto, decidís si os gusta o no.

Hubo una vez un escritor llamado Ernst Theodor Amadeus Hoffmann (1776-1822) que inventaba cuentos, un de ellos titulado "Cascanueces y el rey de los ratones" que decía:

En la noche de Navidad, a una niña le regalan un muñeco cuya función es partir nueces (cascanueces). Cuando termina la fiesta todos se van a dormir pero ella entra en el cuarto de los juguetes y ve cómo éstos han cobrado vida . Dirigidos por el Cascanueces, están en plena batalla contra un ejército de ratones guiado por su rey. Primero se asusta pero luego participa también en esta guerra y se pone a favor de Cascanueces......

Este cuento llama la atención a Marius Petipa (director del ballet del Teatro Imperial Ruso) y propone la idea de crear un ballet sobre El Cascanueces a Tchaikovsky al que no entusiasma la idea. Tchaikovsky no está por la labor pero Marius insistió y le convenció. La obra se estrena en presencia del Zar Alejandro III el 17-12-1892.

A Tchaikovsky era la obra que menos le gustaba, vamos, que la creó a la fuerza y sin ganas y, sin embargo, es su pieza más popular. Esas cosas tiene la vida.

Para que os familiaricéis con ella os pondré la música con dibujos animados que, por el momento, es lo que os llama la atención. Disney, ya en 1941, la incluyó en su película "Fantasía".



Veo que os ha gustado. Pablo , que es un bailarín, a la segunda vez ya reconoce la música.

Ahora, el ballet de verdad.



Y esto no es nada comparado con verlo en el teatro.

Iremos al ballet. Y si no os gusta, una vez visto y escuchado, podréis hablar de el con conocimiento. Nunca hay que hablar de lo que no se conoce. Hay escuchar a los que saben, informarse primero......
¿Como se puede decir me gusta o no me gusta, creo o no creo algo si no nos hemos preocupado primero de saber como o que es?

Para cuestiones de arte y para el resto de cuestiones un consejo de la abuela: nunca opinéis de lo que no conozcáis.



16/1/11

Volar II- Dentro del avión


Por fin llega una azafata a la puerta de embarque cuya pantalla sigue diciendo que el vuelo ha salido hace tres cuartos de hora. Todos los pasajeros nos ponemos en fila pensando que ¡ya! vamos a embarcar. Pero no; la señorita, ajena a nuestra impaciencia, habla por el telefonillo interno, ojea los folios que tiene encima de la mesa, vuelve a hablar por el telefonillo interno.....

Todos los pasajeros callados no sea que si alguien protesta o dice algo la señorita se enfade y se retrase mas el vuelo. Del finger sale un señor con chaleco reflectan te y habla con ella. Llega otra azafata con mas folios en la mano. Vuelven a hablar por el telefonillo, vuelven a ojear los folios.....

¡Al fin se dirigen por megafonía a los sufridos pasajeros!
-Se va a proceder al embarque del vuelo xxxxxx. En primer lugar pasajeros con niños, a continuación los pasajeros con filas de la 15 a la 31 y en último lugar los pasajeros con asientos entre las filas 1 a 15. Los pasajeros de clase Bussiness y los participantes del programa xxxxgold pueden embarcar en cualquier momento.

-Bueno- piensa vuestra abuela- aunque viajo en misery class, como tengo la fila 16/viajo con los nietos, paso al avión de los primeros.

¡¡¡¡¡ERROR!!!!¡¡¡¡ERROR!!!!!! ¡¡¡¡¡¡ES MEJOR EMBARCAR EL ULTIMO!!!!!

¿De que sirve embarcar el primero si el avión no va a salir hasta que no embarque el último? De nada y tiene varios inconvenientes, a saber:
Te tienes que levantar para que pase el pasajero que va a tu lado, te aplastan el abrigo y el equipaje de mano que tan cuidadosamente pusiste al llegar, alarga tu viaje unos 10 minutos y si, para colmo, viajas con niños como vosotros, esos diez minutos suponen una eternidad porque ¿alguien pensó de verdad que se puede viajar dos horas y media o mas con un bebé de 14 meses en brazos? ¿alguien pensó de verdad que a un niño de dos años se le puede amarrar con un cinturón de seguridad durante ese tiempo?.

Así que ya estamos en el avión. Los asientos son la mínima expresión en ancho y fondo para poder sentarse. Ahora la azafata empieza a dar las instrucciones de seguridad.
- Las mascarillas de oxígeno........el salvavidas está debajo de su asiento.....

¿Para qué demonio sirve un salvavidas si lo que sobrevolamos es Toledo- Sevilla y en caso de precipitarnos al mar es desde tropecientosmil metros de altura?¿No sería mejor un paracaídas? Y luego el temita de abrocharlo e inflarlo. ¿Pero de verdad creen los eruditos de seguridad aérea que si, después de caer desde no se cuantos metros de altura, de tener la suerte de no volatilizarnos con el golpe, si, además, conseguimos salir del avión que, probablemente, estará en llamas, después de habernos quitado los zapatos y suponiendo que nos hayamos acordado de que el salvavidas está debajo del asiento, de recordar como se abrocha ( mi única experiencia de este tema fue en un barco y os aseguro que até el salvavidas a vuestro padre y vuestro tío, entonces pequeños, a puro golpe de nudo básico) tiramos de la anillita y no se infla vamos a tener capacidad pulmonar para inflarlo soplando?. ¿Están de coña?

Entonces tu abuela, indefectiblemente, piensa en dos amigas que tuvieron la mala suerte de estar en el fatídico vuelo 5022 de Spanair el 22 de Agosto del 2008. Una salvó la vida pero perdió a su hija con la que papá y el tío Julio compartieron de niños días de playa y de carnaval; la otra perdió la vida. De nada sirvieron las instrucciones de seguridad.

Pero no hay que tener miedo. La vida es un riesgo en si misma así que no hay que pensar en eso.

Por fin volamos. El luminoso de "obligatorio el cinturón de seguridad" se apaga . Probablemente se volverá a encender cada dos por tres a lo largo del viaje cada vez que haya "turbulencias" , que es algo que suele haber frecuentemente y que acojona mucho pero que no tiene mayor importancia según el comandante que, cada vez que aparecen, te habla para decirte eso, que no tiene importancia. No tendrán importancia para ellos porque para ti significan recordarte que estás a tropecientos metros del suelo cosa que no es lógica, porque los mamíferos normales ( los vampiros y murciélagos no lo son, de hecho forman parte de los seres protagonistas de la literatura de terror) solamente estamos adaptados a la tierra y al agua.

Como no tienen importancia, aunque esto se mueva como una batidora, nosotros a lo nuestro que ahora mismo consiste en determinar si comemos algo o no. El menú desde luego no es que sea atractivo, es que dan ganas de llorar. ¿Que decido, el sandwich especial con pan de semillas de sésamo ( ¿y eso que coño es?) o chapata de jamón ibérico?. Me inclino por lo segundo por eso de que "mas vale malo conocido que bueno por conocer". Otra vez ¡¡¡ERROR!!!. La chapata es una especie de chicle frío con algo que recuerda al jamón y nada que recuerde al pan, envuelto en una cápsula inflada de plástico que tiene que pinchar la azafata porque no hay forma humana de abrirlo.

Este es el momento "envidia". Envidia a los que viajan en bussines y no en misery class porque comen mal pero caliente, porque tienen un asiento libre entre ellos y el otro y pueden dejar el vaso en la mesa del asiento vacío, porque seguramente su compañero de viaje no es gordo y aunque lo sea tienen espacio entre ellos, porque si vuestra abuela tuviera un asiento libre entre ella y el otro viajero no habríais cogido su pan ni habríais tirado su vaso de vino.....

Entre unas cosas y otras ya estamos bajando. Los oídos se taponan. Otra vez los cinturones. Y vosotros que no estáis por la labor. ¡Que venga Herodes! piensan los sufridos compañeros de viaje aunque cara a la galería te dicen que no te preocupes, que lo entienden. ¡Y una porra! en el fondo os matarían por esos gritos que lanzáis debido al dolor de oídos que os provoca el descenso. La abuela no grita por educación, pero también le duelen.

Tocamos tierra. Algunos pasajeros aplauden. La abuela simplemente suspira. Ya estamos en casa sea el aeropuerto que sea. Tierra firme por fin. Da igual la que sea. Europa, África, Asia..... TIERRA.

Volar I- Aeropuerto


No me extraña que vengáis poco a ver a los abuelos. Entiendo del todo a papá y mamá cuando hacen tanta pereza para venir a casa. No creáis, a mi también me da pereza ir a veros y, cuando he ido, me da mucha mas pereza volver a mi casa.

Y es que para vernos dependemos del avión.

Recuerdo mi primer viaje aéreo. Fue a Barcelona con la tía
Auca. El aeropuerto de Barajas me pareció todo un espectáculo. Gente de un lado para otro, los aviones aterrizando y despegando...¡con deciros que las familias iban a pasar la tarde allí como ahora a los centros comerciales! Todo era amable: las azafatas con sus uniformes, la cafetería y el Restaurante, la voz de la megafonía anunciando cada vuelo.....

Y luego el avión. ¡Madre mía!. La abuela, que por aquel entonces no conocía nada que tuviera que ver con el lujo y el
glamour, estaba alucinando en colores. Caramelos al entrar en el avión, periódicos y revistas y ¡durante el vuelo merienda a la carta!. Acostumbrada a viajar en los trenes de aquel entonces y en un Seat 1500 sin aire acondicionado aquello me pareció el no va mas de la comodidad.

Pero, como todo en este mundo que nos ha tocado vivir, las cosas siempre son
susceptibles de empeorar.

Ahora viajar en avión es una pesadilla. Para empezar los aeropuertos debido al volumen de tráfico de pasajeros se han convertido en
megaedificios que tardas en recorrer media hora o más. Incluso en algunos, como en la T4 de Barajas, a veces tienes un trayecto de unos 10 minutos suplementarios en tren subterráneo.

Tu entras por la puerta de ese aeropuerto y lo primero es localizar el mostrador de facturación de tu vuelo. Miles de mostradores de miles de compañías todos iguales. Y tu tirando de la maleta, que por muchas ruedas que tengan las de ahora siguen siendo
incomodísimas, y rezando para que el taxista no te haya dejado en la puerta contraria a la de tu aerolínea.

Como ahora ya casi todo el mundo viaja con billete virtual (o sea, electrónico) , salvo que lleves la tarjeta de embarque impresa desde casa, tienes que buscar el mostrador de facturación excepcional (cuando antes era el habitual) ya que la mayoría, dentro de la minoría de mostradores de tu compañía, son simplemente para recoger equipajes. Que digo yo que si es obligatorio por ley tener en casa
internet y una impresora porque casi te miran con desprecio si no llevas tu billete electrónico y tu tarjeta de embarque en la mano. Incluso hay una compañía que cobraba al pasajero una penalización de ¡40 euros!. Menos mal que, por una vez, la justicia ha funcionado y ha dicho que la aerolínea está obligada a imprimir la tarjeta de embarque sin coste alguno para el usuario.

Al fin tenemos nuestra
tarjetita y la puñetera maleta facturada. Y digo maleta porque si llevas mas de una o pesa mas de 23 Kg también pagas. Y claro, no es lo mismo viajar de finde a París con un novio/novia (que con una muda y el cepillo de dientes te sobra porque no vas a salir de la cama), que viajar con dos bebés a casa de los abuelos para pasar las navidades lo cual te obliga a llevar: ropa abundante y variada, abrigos, botas, jerseys, pijamas, baberos, los biberones, juguetes, regalos de Navidad, ropa de vestir para la cena de Nochebuena y de Nochevieja y, por supuesto, mudas y el cepillo de dientes como a París. Ah!, y a la Kika, que el capítulo mascotas es otro cuento de terror en los aviones.

En fin, liberados de nuestro equipaje el siguiente paso es el arco de seguridad. Para llegar al final de la cola de espera tienes que pasar por una especie de laberinto que montan con unas cintas. Superar una distancia de tres metros supone caminar unos cincuenta. Debe ser con el objeto fomentar el deporte . Y cuando alcanzas al último de la fila escuchas: "saquen todo de los bolsillos, fuera cinturones, joyas y relojes,
quítense los zapatos y los abrigos, saquen de los bolsos líquidos y ordenadores, la tarjeta de embarque en la mano" mientras otra persona te distribuye por filas hacia distintas mesas donde hay unas bandejas en las que tienes que poner todo eso que te has quitado/sacado. Y entonces, cuando viajas con niños como vosotros ,te entra la duda.
-Señorita ¿los niños también hay que ponerlos en las bandejas? es que no tengo manos para llevarlos
-"No señora. Al niño ahora se lo sujetan mientras
Vd. pasa el arco y luego vuelve a salir y pasa Vd. con el niño en brazos"
- Vale, y hasta que me toque el turno de pasar por el arco ¿que hago con el niño?
No hay respuesta.

Así que ahí estás tu, con la tarjeta de embarque en la boca, la bandeja que pesa un quintal en una mano que se te empieza a quedar dormida por el tiempo de espera y el niño "
apoyaó" en la cadera o, si ya camina, "amarraó con la otra mano a punto de desgajarse del cuerpo por los tirones del infante que se aburre y quiere irse.
Oye, Ley de
Murphy: el señor que está delante de siempre pita.
-¿Y este tío que es lo que no se ha quitado/sacado? te preguntas parada ante el
puñetero arco. Y el señor pasa otra vez, y otra, y ahora se le acerca un securita y empieza a pasarle un aparatito alrededor de todo su body. Y tu bandeja con tus zapatos, chaqueta, bolso, líquidos, ordenador, reloj y objetos varios perdido en el horizonte del scanner y el niño, en brazos de un Guardia Civil, gritando "mamá/abuela/papá" y el Guardia Civil con cara de circunstancias intentando calmarle.
Ahivá!, pues lo que pita es el piercing que tengo en el ombligo. Que estafa, me dijeron que era de oro.

Por fin hemos pasado el control. ¡Demonios! ya es la hora del embarque....puerta B63....corre....
- Mira, en este panel dice que hay un cambio de puerta, ahora es la C87
- Pues está en la punta contraria
Y ¡hala!, a volver por donde veníamos.

Llegas a la puerta y no hay nadie. Por no haber
habitualmente no hay ni avión. Y es que casi todos los aviones llegan demorados y eso supone retraso en tu vuelo que nadie te explica ni te notifica. ¡Como "en este aeropuerto no se dan anuncios por megafonía"!. Eso sí, repite y repite ese mensaje y el de "mantengan su equipaje vigilado y estén atentos a las pantallas", que digo yo que podía estar calladita ya que no dice nada de interés.
Y te quedas ahí, pegada a la puerta de embarque rogando a la Corte Celestial que no la vuelvan a cambiar y preguntándote por qué en la pantalla anuncian tu vuelo con su hora de salida cuando ya ha pasado media hora desde que tendría que haber salido.
Y piensas en el café que te apetecería tomar y en la revista que te gustaría comprar pero .... cualquiera se mueve de aquí si ,
supuestamente ,ya hemos despegado.