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30/4/11

De la vejez

Ya os conté hace tiempo que la bis tiene demencia senil (http://laquiti.blogspot.com/2009/01/la-bis.html). Esto significa para ella que cada vez se acuerda menos de las cosas y de las personas, que cada vez le molestan mas las personas y las cosas, que ha dejado de interesarle el mundo, la gente, los paseos, los viajes......la vida en general.....y que no puede vivir sola justamente ahora que es cuando mas sola está.

La bis tuvo cinco hijos. Para sus cinco hijos la demencia senil de la bis significa un gran problema. Y, desgraciadamente, no lo estamos resolviendo bien. Los que viven mas cerca porque después de tres años de enfermedad están cansados de cuidarla. Sus vidas han tenido que cambiar a la fuerza y aunque con todo el amor del mundo lo hacen, el tiempo empieza a hacer mella en su resistencia. Los que estamos lejos porque estamos lejos y no es posible participar de su cuidado en la distancia. Y todos porque, al final, nos reprochamos unos a otros todo lo concerniente a ella. Cada uno contra los demás, cada uno con su solución parcial, cada uno con sus reproches disimulados bajo frases irónicas, con su versión de la historia, con su juicio sobre la actitud y disponibilidad de los otros, con su conciencia y sus sentimientos que en nada se parecen a los del resto.

Durante la vida uno sueña y se va preparando para muchas cosas. Aspiras y te esfuerzas para independizarte de tus padres, imaginas formar tu familia, te planteas el trabajo que te gustaría realizar, planeas donde te gustaría vivir, lo que te gustaría hacer, tus aficiones, tus estudios.........pero nunca piensas en la vejez. Es como si no fuera a llegar nunca.

Y cuando llega (que llega aunque no te guste) no la reconoces y te pilla sin estar preparado. Y lo peor es que también pilla a los que tienes alrededor sin estarlo si es que tienes a alguien a tu alrededor. Porque puede suceder que no tengas a nadie o que sea como si no les tuvieses porque andan enredados en sus vidas o se fueron hace mucho tiempo de la tuya por diversas circunstancias o, simplemente, residen muy lejos de ti.

La abuela piensa mucho en la vejez. La de la bis le ha pillado desprevenida y lejos y, por primera vez en su vida, no sabe lo que hay que hacer.

9/4/11

De compras

Ya estamos en primavera y estos días ha hecho calor. De pronto recuerdas que ya, pero ya, hay que sacar la ropa de verano y guardar /tirar la de invierno. Con vosotros no hay ese problema porque la ropa se os queda pequeña en dos meses.
Con la abuela realmente tampoco porque cada temporada está un poco mas gorda, tiene un poco menos marcada la cintura, el pecho un poco mas caído y los michelines un poco mas evidentes. Sin embargo soy optimista y cada vez almaceno cuidadosamente la ropa en bolsas al vacío con sus correspondientes bolitas de olor antipolillas.

Trabajo perdido porque, cuando vuelvo a sacarla, o no me vale o no me gusta así que no queda otra que ir de compras.

Y ahí está vuestra abuela (que odia ir de compras para regocijo del abuelo) intentando encontrar algo que cumpla dos requisitos básicos:
-que le guste
-que le siente bien

Recuerdo que cuando era niña no existían las franquicias ni casi las tiendas de ropa. En cambio había muchas de tejidos, sederías o pañerías, y uno iba al sastre o a la modista. Allí te enseñaban los figurines de moda , elegías el modelo que te gustaba y lo adaptaban a ti. Tenía un ligero inconveniente, que había que ir ¡¡¡tres veces!!!! a probarse y, si contaba con mucha clientela, podía tardar hasta un mes en confeccionar la ropa con lo que, desde tres meses antes de la siguiente temporada, había que ponerse en marcha so pena de estrenar el vestido de tirantes en Diciembre.

¡Mira que ahora hay tiendas! ¡mira que hay ropa!.....pues nada, no encuentro nada. Lo que me gusta no me vale y lo que me vale no siempre es que no me guste, es que muchas veces es inadecuado para mí.

Por ejemplo ahora todos los pantalones tienen el tiro supercorto que muy bonito para una niña de veinte pero, para mi edad dignidad y gobierno, como que no. No voy a ir enseñando el ombligo por ahí ¿no os parece? y, además, si llevo uno de esos pantalones tengo la sensación de que se me van cayendo.

Si busco una falda o un vestido ¡¡¡¡¡maldición!!!!!! se vuelve a llevar la minifalda y es que no me veo ya con minifalda, ni con tirantitos, ni con escotes de vértigo ni con tacones de 12 centímetros. No porque no pueda llevarlos,...no. Simplemente porque el sentido de la estética me lo impide.

Y no penséis que soy una rancia, para nada. Todo eso lo he lucido en mis años mozos con muchísima gracia y gallardía. Pero hay un sexto sentido, el sentido común, que hace que el espejo grite ante tu figura minifaldera un ¡¡¡¡¡¡¡ESTO NO!!!!! clarísimo.

Ocurre también cuando uno es muy joven. Hay determinadas prendas que no se deben llevar (he dicho deben no pueden). Por ejemplo vosotros que sois muy pequeños estaríais muy raros con un traje de señor y corbata. Pero por poder.......claro que se puede.

Así que aquí estoy. Agotada. Me he probado tropecientos conjuntos, faldas, blusas, pantalones..... Todo el día de compras y, al final de la tarde, solamente tengo una blusa nueva .

Considerando que he tenido que desprenderme de dos pantalones, cuatro blusas y un vestido de años anteriores mucho me temo que tendré que volver a salir de compras..........

3/4/11

preguntas sin respuesta

¿Por qué las fundas de edredón no coinciden nunca con los edredones?
¿Por qué siempre hay un calcetín sin pareja?
¿Por qué las tijeras no están nunca en su sitio?
¿Por qué llueve siempre cuando tiendo la ropa?
¿Por qué hice Derecho cuando lo que me gustaba era la música?
¿Por qué dije no a la cita con ese chico que me gustaba?
¿Por qué dije no?
¿Por qué dije si?